Si tenés dudas sobre fechas abiertas, ediciones privadas o cómo armar tu equipo, escribinos por el canal que te resulte más cómodo. Respondemos en horario extendido y, si la consulta llega fuera de ese rango, la retomamos al día siguiente.
Cada modalidad cambia el modo de inscripción y el armado del circuito, pero el corazón es el mismo: un sobre con acertijos, coordenadas y consignas fotográficas, y un recorrido a pie por barrios, plazas y calles del centro con tiempo acotado. El celular queda como apoyo y no como protagonista.
Se publican al inicio de cada temporada y cualquiera puede anotarse con su equipo ya formado o sumarse a uno que esté armándose. El circuito es el mismo para todos los grupos y se renueva edición tras edición, así que no hay dos salidas iguales. Conviene llegar con calzado cómodo y ganas de caminar.
Se coordinan para grupos de amigos, familias o empresas chicas que quieren su propio recorrido. Se define el punto de partida, la duración y el nivel de dificultad según quiénes juegan. La dinámica funciona bien con equipos de trabajo reducidos que buscan algo distinto a una reunión formal.
Cada equipo recibe un sobre cerrado con acertijos encadenados, referencias para ubicarse y consignas fotográficas que hay que resolver en el camino. Las pistas no se contestan desde la pantalla: se leen en fachadas, numeraciones, baldosas y árboles de plaza. Parte del juego es decidir en qué orden abrirlas.
Los circuitos atraviesan barrios, plazas y calles del centro de Asunción en un tiempo acotado. No es una carrera de resistencia: se trata de leer bien el entorno, repartir tareas dentro del equipo y avanzar con la información disponible. Cada temporada se ajustan los tramos y se suman puntos nuevos.
Funciona mejor cuando alguien lleva el mapa, otro anota las respuestas y un tercero se ocupa de las fotos. Esa repartición simple hace la diferencia cuando una consigna no cierra a la primera. Se puede jugar con equipos chicos o más numerosos, siempre que haya coordinación entre quienes caminan.
Para fechas abiertas alcanza con confirmar cupo y armar el equipo. Para las privadas se conversa antes el tipo de grupo, la zona preferida y el horario. Si querés entender cómo pensamos cada salida, podés leer más sobre nuestro enfoque de juego o escribirnos directo desde la página de contacto.
Antes de sumarte a una fecha abierta o de pedir un circuito privado, conviene tener claro cómo funciona la logística. Acá van las dudas más repetidas en cada temporada, con respuestas concretas para que armes el equipo sin sorpresas.
Cada equipo recibe un sobre cerrado con acertijos, coordenadas y consignas fotográficas. A partir de ahí se camina el circuito por barrios, plazas y calles del centro, resolviendo pistas en un tiempo acotado. El celular sirve como apoyo para verificar una dirección o sacar una foto, pero las respuestas están en la ciudad: fachadas, numeraciones, árboles, carteles. No hay una app que resuelva el recorrido por vos.
Las fechas abiertas se publican cada temporada y cualquiera puede anotarse con su equipo ya armado o sumarse a uno que esté incompleto. Las privadas se coordinan aparte para grupos de amigos, familias o empresas chicas que quieren su propio circuito y su propio horario. En los dos casos el formato es el mismo: sobre, pistas y recorrido caminando. Cambia la organización previa, no la dinámica del juego.
Lo ideal es jugar en grupos de tres a cinco integrantes, porque así se reparten las tareas: alguien lee las pistas, alguien anota, alguien lleva el mapa y alguien saca las fotos. Si te anotás solo, te ubicamos en un equipo con lugar. En las ediciones privadas el tamaño se ajusta al grupo que convoca, siempre que el circuito siga siendo cómodo de resolver caminando.
No se necesita ninguna de las dos cosas. Los circuitos están pensados para caminar a paso tranquilo, con paradas para leer, mirar y decidir. Lo que suma es la atención al detalle y las ganas de recorrer la ciudad con otra mirada. Si el grupo tiene ritmos distintos, se avanza igual: no es una carrera de resistencia, es un juego de observación y trabajo en equipo.
Las fechas abiertas se reprograman cuando el clima complica el recorrido, y avisamos con antelación a los equipos anotados. En las privadas se acuerda una alternativa de fecha al momento de coordinar. La idea es jugar cómodos, no bajo un aguacero. Si hay cambios, se comunican por los mismos canales donde se confirmó la inscripción.
No. Cada temporada se renuevan los recorridos, las pistas y las consignas fotográficas, así que repetir una edición no significa resolver lo mismo dos veces. Los tramos cambian de barrio y de eje, y también se ajustan los horarios según la luz y el movimiento de la zona. Si ya jugaste antes, vas a encontrar un recorrido distinto.
Si querés ver cómo se arma una jornada completa, en el recorrido por el centro de Asunción contamos qué detalles urbanos conviene mirar. Y si tu grupo necesita coordinar una fecha propia, escribinos desde contacto y vemos disponibilidad.
Más de una vez nos escriben con la misma duda: si el juego es una carrera, si hay que correr, si se puede jugar de a uno, si el celular es obligatorio. Acá dejamos las definiciones claras para que nadie llegue al punto de partida con una idea equivocada de lo que va a pasar.
No. El recorrido se hace caminando y el tiempo acotado existe para ordenar la jornada, no para premiar velocidad. Cada equipo resuelve su propio circuito con las pistas del sobre y puede cruzarse con otros grupos sin que eso signifique competir contra ellos. Lo que se mide es cómo se organizan para leer las consignas y avanzar, no cuánto corren.
Sí. En las fechas abiertas se puede anotar una persona sola y la coordinación la integra a un grupo que ya esté formado o arma uno nuevo con otros inscriptos sueltos. La idea es que nadie quede afuera por no tener con quién jugar. Si preferís ir con gente conocida, también se puede anotar el equipo completo desde el principio.
Se usa como apoyo: para recibir avisos de la organización, sacar las consignas fotográficas y consultar el mapa si hace falta. Pero no es el centro de la experiencia. Las respuestas están en la ciudad: en una fachada, en un cartel, en la numeración de una puerta. Si un equipo pasa todo el recorrido mirando la pantalla, se pierde justamente lo que hace distinta a la cacería.
Las cacerías se hacen al aire libre, así que el clima manda. Si las condiciones no permiten jugar con seguridad, la organización reprograma la fecha y avisa a los equipos anotados. No se juega bajo lluvia fuerte ni con calles complicadas. En fechas privadas, la reprogramación se coordina directamente con el grupo que contrató la salida.
No. Cada temporada se renuevan los recorridos, las pistas y las consignas fotográficas. Aunque vuelvas a jugar en el mismo barrio, el sobre va a traer acertijos distintos y puntos que antes no aparecían. Eso permite que alguien que ya participó pueda anotarse otra vez sin repetir la experiencia y que los equipos nuevos no lleguen con ventaja.
Las ediciones para familias están pensadas para que chicos y grandes jueguen juntos, con consignas que se adaptan al grupo. Las fechas abiertas y las privadas para empresas chicas son para personas adultas que quieran caminar varias horas por la ciudad. Si tenés dudas sobre un caso puntual, lo mejor es escribirnos antes de anotarte y lo vemos juntos.