UrbanHunt
Hablemos de tu proyecto

Mission

Antes de sumarte a una cacería conviene saber cómo se juega, qué se espera de cada equipo y qué queda afuera. Acá van las dudas que más se repiten cuando alguien escribe por primera vez.

Preguntas frecuentes sobre la cacería urbana

¿Hace falta experiencia previa para jugar?

No. La mayoría de los equipos llega sin haber hecho nunca una gincana urbana. Al inicio se explica cómo leer las pistas, cómo orientarse con el mapa doblado y qué se espera de cada consigna. Si es tu primera vez, andá con calma: caminar y mirar ya es parte del juego.

¿Cuántas personas forman un equipo?

Lo ideal es entre tres y seis integrantes. Con menos se complica repartir tareas como leer, anotar y sacar fotos; con más, el grupo se dispersa en las esquinas. Si vienen muchos, se arman varios equipos y cada uno resuelve su propio recorrido.

¿El celular es obligatorio durante el juego?

Se usa como apoyo para consultar coordenadas o enviar las fotos de las consignas, pero no es el centro de la experiencia. La idea es que la atención esté en las fachadas, los árboles y los ruidos del barrio. Si el equipo se queda mirando la pantalla, se pierde lo mejor.

¿Se juega con lluvia?

Con lluvia leve se mantiene el recorrido, porque igual se camina por veredas y plazas. Si el clima se pone feo, se reprograma la fecha y se avisa con antelación a los equipos anotados. La seguridad y la comodidad del grupo siempre van primero.

¿Qué se necesita llevar?

Calzado cómodo, agua y ganas de caminar. El sobre con acertijos, el mapa y las consignas fotográficas los entrega la organización al inicio. No hace falta equipamiento especial ni conocimientos técnicos: solo prestar atención al entorno y coordinarse con el equipo.

¿Hay restricciones de edad o de contenido?

Es una actividad recreativa pensada para público general, sin apuestas, sin sustancias y sin dinámicas para adultos. Las ediciones familiares y las privadas se ajustan al grupo que se anota. Si tenés dudas sobre un caso puntual, escribinos y lo vemos antes de la fecha.

Rastros de la ciudad: recorridos que ya ocurrieron

Estas son algunas de las cacerías que armamos en Asunción. Cada circuito dejó su propio mapa doblado, sus consignas fotográficas y un montón de equipos mirando fachadas, baldosas y árboles que antes pasaban de largo. No son fotos de catálogo: son registros de jornadas reales, con barrios distintos, horarios distintos y grupos que aprendieron a moverse juntos.

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UrbanHunt mission

Misión del proyecto

Mirar la ciudad con otros ojos

UrbanHunt nació de una idea simple: que un grupo de personas camine un barrio sin apuro, atenta a lo que normalmente no registra. No buscamos récords ni competencia feroz. Buscamos que un equipo se organice, escuche, decida y avance junto por calles que cree conocer.

De un sobre doblado a una temporada entera de circuitos

UrbanHunt no nació como una empresa: nació como una excusa para caminar el centro de Asunción con otra atención. Lo que empezó siendo un recorrido armado a mano entre amigos se fue convirtiendo en una serie de ediciones abiertas, privadas y de temporada, siempre con la misma idea de fondo: que el equipo resuelva, discuta y se mueva junto, sin pantalla de por medio.

El primer circuito, dibujado sobre un plano viejo

La primera cacería se armó con un mapa impreso, una regla y varias tardes de caminata para marcar esquinas, plazas y fachadas que sirvieran como puntos de pista. No había app ni sistema: había un sobre, un lápiz y la decisión de probar si un grupo podía orientarse con lo que veía. Esa prueba dejó claro que la ciudad tenía material de sobra para jugar.

Pasar de un barrio a varios

Cuando el formato se sostuvo, el siguiente paso fue ampliar la zona de juego. Sumamos tramos por plazas, calles comerciales y veredas arboladas, y aprendimos a medir distancias reales: cuánto se camina, dónde conviene una parada y qué consignas fotográficas funcionan sin frenar al equipo. Cada circuito nuevo obligó a revisar el anterior.

Equipos distintos, mismo espíritu

Con el tiempo llegaron grupos de amigos, familias con chicos y empresas chicas que buscaban una jornada distinta a la oficina. Ajustamos ritmos, cantidad de pistas y tipo de consignas según quién juega, pero mantuvimos la regla base: se camina, se conversa y se decide en conjunto. La dificultad se calibra, la lógica no.

Renovar la temporada para que la ciudad sorprenda

Cada temporada cambiamos recorridos, acertijos y puntos de referencia. No es capricho: si el circuito se repite, el equipo deja de mirar y empieza a recordar. Renovar obliga a volver a observar las fachadas, los árboles y los ruidos del barrio como si fuera la primera vez, y eso es justamente lo que buscamos provocar.

Lo que aprendimos en el camino

Descubrimos que el juego funciona mejor cuando el celular es apoyo y no centro. También que un equipo se ordena rápido si alguien lee, alguien anota y alguien guía. Y que el respeto por el espacio público no es un detalle: es parte de las reglas. Con esas certezas seguimos armando ediciones abiertas y privadas en Asunción.

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